Así llega tu plan de entrenamiento

Te contamos el orden real del proceso en Kineticma: desde la primera conversación hasta la guía de movimiento que empiezas a usar en tu semana. Sin promesas vacías, solo pasos claros y fechas concretas.

Así se construye tu plan de movimiento

Cuéntanos tu rutina diaria, qué molestias sientes y qué actividades quieres retomar sin dolor. Con esa información definimos el punto de partida y las metas realistas a corto plazo.

Evaluamos tu movilidad articular, tu patrón de respiración y la forma en que cargas peso al agacharte o levantar objetos. No usamos tablas genéricas: cada evaluación se hace en movimiento, no en reposo.

Diseñamos un programa de acondicionamiento con ejercicios de fuerza, equilibrio y control motor. Ajustamos la carga para que tu cuerpo aprenda a moverse con eficiencia sin exigirle de más en las primeras semanas.

Te enseñamos a aplicar los mismos principios fuera del entrenamiento: cómo sentarte frente al escritorio, cómo levantar una caja del suelo y cómo organizar tu jornada para no acumular tensión en la espalda o las caderas.

Hacemos un seguimiento quincenal de tu progreso. Si un ejercicio no responde o aparece una molestia nueva, ajustamos la secuencia y la intensidad antes de que se convierta en un problema mayor.

Cada etapa dura entre una y tres semanas, según tu nivel de partida y la constancia con la que practiques. El objetivo no es agotarte, sino que el movimiento correcto se vuelva automático en tu día a día.

Proceso de trabajo

De la primera sesión al hábito estable

Cada etapa tiene un propósito claro: evaluar, ajustar, progresar y consolidar. Así se ve el recorrido cuando entrenas con nosotros.

Semana 1: Evaluación de movimiento

Empezamos con una sesión de valoración donde revisamos tu rango articular, patrones de movimiento y molestias actuales. No hacemos diagnósticos médicos, pero sí detectamos desequilibrios que conviene corregir antes de cargar peso.

Semanas 2 a 4: Base funcional

Trabajamos ejercicios de activación, control de cadera y estabilidad de core. El objetivo no es cansarte, sino que aprendas a moverte con intención. Cada repetición tiene un porqué y una corrección concreta.

Mes 2: Carga progresiva

Cuando el patrón está limpio, sumamos resistencia externa: mancuernas, bandas o kettlebells. Aumentamos la intensidad de forma gradual, con descansos medidos y sin sacrificar la técnica por el peso.

Mes 3: Movimiento aplicado

Integramos lo aprendido en gestos que usas en tu día a día: agacharte, empujar, cargar, girar. Aquí el entrenamiento deja de ser abstracto y empieza a notarse en la escalera, en la cocina y en el trabajo.

Revisión trimestral

Cada tres meses repetimos la evaluación inicial para comparar resultados. Medimos lo que cambió, ajustamos lo que no funciona y definimos el siguiente bloque. Así evitamos estancarte o repetir rutinas sin sentido.

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